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Ley del desperdicio alimentario, una oportunidad imprescindible

España se comprometió en 2015 a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, los cuales incluyen la meta global de reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos para 2030. En mayo de este año se aprobó en el pleno del Congreso de los Diputados, sin ningún voto en contra, el Proyecto de Ley de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario. Con ello, pasó a su tramitación en el Senado marcando así un hito como la primera ley a nivel nacional para abordar las preocupantes cifras de desperdicio de alimentos en nuestro país.

Desperdicio alimentario: una situación preocupante

Cada año se desperdician casi 59 millones de toneladas de alimentos (131 kg/habitante) en la Unión Europea, de las cuales 7,7 millones corresponden a España.

Sin embargo, el adelanto electoral y la disolución de las Cortes ha frenado la tramitación parlamentaria de esta ley tan necesaria, y la aprobación definitiva está pendiente.

Desde el punto de vista medioambiental, el desperdicio de alimentos contribuye al despilfarro de recursos naturales y representa aproximadamente el 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según datos del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

La empresa Phenix, que lucha contra el desperdicio alimentario desde 2014, asegura que “tenemos calculado que las empresas de Gran Consumo, ya sean distribuidores o fabricantes, pueden ahorrarse hasta un 2% de sus costes cada año por este problema y pueden valorizar hasta el 100% de sus excedentes”.

La ventaja es que la mayoría de estas empresas no se habían parado a pensar en lo que les costaba realmente el desperdicio. Se han dado cuenta que, optimizando sus productos y gestionando correctamente su excedente, pueden conseguir disminuir sus costes y ayudar a personas en situación vulnerable.

basura con comida haciendo referencia a la ley del desperdicio alimentario

¿Qué podemos hacer para evitarlo?

Más de la mitad del desperdicio alimentario (53%) se genera en los hogares, seguidos del sector de transformación y fabricación (20%).

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ofrece algunos consejos para evitar que la comida acabe en la basura de los hogares españoles:

  • Revisar la nevera y la despensa antes de hacer la lista de la compra.
  • Planificar las comidas para los próximos días.
  • Colocar los productos recién comprados al fondo y los que llevan más tiempo delante.
  • Evitar comprar alimentos por impulso o por aprovechar ofertas 3×2.
  • No abrir los envases hasta estar seguro de que se van a consumir.
  • Atención en las casas donde hay niños, muchos miembros y compran comida preparada: suele ser el perfil del hogar donde más se despilfarra. 

Conclusión

En definitiva, combatir el desperdicio de alimentos es una triple victoria: Por un lado, permite ahorrar alimentos para el consumo humano y contribuye así a la seguridad alimentaria. Por otro, ayuda a las empresas y consumidores a ahorrar dinero y reducir el impacto ambiental de la producción y el consumo de alimentos.

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